Alemania sin gluten: Experiencia de viaje

Para nadie es un secreto que viajar llevando una dieta libre de gluten puede ser un desafío. Una gran parte de la gastronomía está basada en el trigo: el pan, la pasta, las salsas y muchos de los productos de pastelería y panadería en general contienen gluten.
Pero también es cierto que cada vez hay más conocimiento sobre la intolerancia al gluten y la enfermedad celíaca, y cada vez son más las personas que necesitan incluir opciones sin gluten en sus dietas. Esto ha llevado a que hayan ofertas de alimentos y productos libres de gluten, principalmente en las grandes ciudades.
Lo que no se puede negar, es que muchas veces nos dejamos llevar por la negatividad del día a día, entramos en modo automático de queja y nos convertimos en expertos en destacar lo que falta, lo que no hay.
Por eso mi intención con este blog es contarte mi experiencia de viaje por Alemania, comiendo sin gluten y disfrutando un montón.

Primero que nada, contar que estoy fascinada con Alemania. Es la segunda vez que la visito en 2023 y no deja de sorprenderme. Es un país con mucha historia, una arquitectura que embelesa y un nivel de resiliencia que no deja de impresionarme.
En enero de 2023 visité a mi amiga Karo en Stuttgart, fue mi primera vez oficial en la nieve, descubrí la forma de los copos de nieve y me sentí una niña descubriendo un mundo nuevo.
En mayo de 2023 volví para conocer Múnich y Berlín y el clima en ambas ciudades estuvo perfecto. A pesar de que había pronósticos de lluvia en las dos ciudades, no fue el caso, la naturaleza fue clemente con nosotros y nos dejó disfrutar y caminar las dos ciudades hasta que nos sangraran los pies. Bueno, en verdad no, pero casi si.
Ahora si, concentrémonos en lo que más nos interesa, la versión alemana de viajar sin gluten.
Estilo de viaje
Cada persona, pareja o familia tiene una forma diferente de organizar los viajes. Y no es que una forma sea mejor o peor que otra, pero si hay estilos que se pueden adaptar mejor a tus necesidades.
En mi caso viajé con mi esposo, y lo que solemos hacer cuando viajamos es alquilar una habitación de Airbnb en la casa o el departamento de alguien, generalmente porque tienen buenas opciones con baño privado y porque es una buena manera de ahorrar dinero en el hospedaje.
Esta vez tuvimos muy buenas experiencias, tanto en Múnich como en Berlín nos hospedamos a las afueras del downtown (fuera del meollo turístico), lo que facilita conseguir habitaciones espaciosas, con baños privados y prácticamente con cocinas para nosotros solos.
Si por algo destacan las ciudades alemanas es por lo bien conectadas que están en transporte público. Por lo que estoy segura de que cualquier zona de la ciudad tendrá una buena conexión con las zonas más turísticas.
Tener una cocina disponible durante la estadía facilita hacer por lo menos una de las comidas del día en casa. Con lo que no solamente ahorras algo de dinero, ya que es bastante costoso comer afuera en Alemania, sino que además te aseguras de que esa comida sea sin gluten.
En nuestro caso no somos de comer en grandes cantidades, así que como pasábamos mucho tiempo distraídos y ocupados recorriendo la ciudad, hacíamos un desayuno muy completo en el airbnb a eso de las 9am, salíamos a recorrer y en el medio comíamos galletas o algunos snacks sin gluten. Finalmente, después de las 6pm hacíamos un buen almuerzo-cena que nos dejaba bastante llenos.
Una punto a destacar es que en Alemania muchos de los museos y atracciones turísticas en espacios cerrados cierran a las 6pm. Esto fue algo que nos sorprendió y que definió mucho los horarios de nuestras comidas. Ante este escenario no nos quedaba otra opción más que aprovechar el tiempo en el que las atracciones estaban abiertas y comer cuando ya hubieran cerrado para disfrutar con calma.
Los alemanes suelen cenar temprano, pero los restaurantes están abiertos hasta tarde generalmente. Además, nos pareció que a diferencia de España, las cocinas no cierran en la tarde, así que nunca fue un inconveniente comer a las 6pm porque las cocinas estaban siempre abiertas.
Además de este ritmo frenético de turismo que dio horario a nuestras comidas, me encanta probar productos locales cuando viajo a una nueva ciudad. Así que esta fue la excusa perfecta para probar diferentes panes sin gluten, quesos, frutas y verduras de temporada, yogures de coco y uno que otro embutido en los desayunos.





